Siempre andaba mirando a los pies,como una niña cobarde,Pero ahora me he dado cuenta que no sirve de nada. Después de tanto tiempo agachando la cabeza ante la gente, ahora todo ha cambiado. Ha llegado el día de gritarle al mundo que soy feliz y que,de momentos como los de antes,que ni merecen la pena recordarlos, no los miro ni de reojo.
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